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martes, 14 de septiembre de 2010

Subiendo a Peñacorada

Cuando volvía la semana pasada a estas tierras leonesas, al dejar la autovía del Camino de Santiago y tomar le carretera en Sahagun en dirección norte enseguida empieza a resaltar el macizo de Peñacorada (Peña Corada), según quien escriba el nombre, por aquí siempre la ves escrita Peñacorada, según los estudiados quiere decir, Peña con agua, y su razón tienen por que por sus alrededores es fácil encontrar fuentes en cualquier valleja por no mencionar las que hay en los pueblos, que la circundan, que me río yo de las embotelladas que venden a riñón.
Sin terminar de calarse la boina, si que tenia nubes amenazando por encima

Macizo de Peñacorada

Vista cuando te vas acercando parece los torreones de la muralla que es la Cordillera Cantábrica y te van entrando ganas de conquistar esas almenas, tal como estaba el tiempo cayeron algunas gotas, las justas para que nos presentara después su cara amable

Arco Iris en Peñacorada vista desde Cistierna
El día siguiente amaneció soleado y yo me levante con el cuerpo "jotero" así que decidí subir hasta lo mas alto de la peña.
Según iba adentrándome por por la carretera que bordea el Esla, las nubes se iban apoderando del paisaje hasta cerrarse en una espesa niebla, que me hizo dudar de mi empeño, pero seguí adelante, pensando que como muy mal me tendría que dar media vuelta y dejarlo para otro día.
Pero según empecé a remontar por la pista que va desde la carretera de Fuentes de Peñacorada a la ermita de la Virgen de la Velilla, las nubes se iban quedando abajo,

Remontando la niebla 
El paisaje a pesar de haberlo visto muchas veces resultaba nuevo para mis ojos, nunca había visto Pico Moro por encima de las nubes

Pico Moro sobre las nubes
Conforme subía se hacia mas aparente el mar de nubes

Por encima de las nubes
Cuando llegue a la collada de la Mata de Monteagudo, lugar hasta donde llegue con el coche, para ahorrarme toda la caminata de aproximación, la vista seguía siendo espectacular

Fuentes de Peñacorada bajo la niebla
Pero había que levantar la vista y echar a andar cuesta arriba, tenia delante toda la ladera norte del macizo así que sin pensarlo dos veces empece a dar un paso tras otro

Cara norte de Peñacorada

Según avanzaba, de vez en cuando miraba hacia abajo para disfrutar del paisaje

Peña el Castiello

Según va calentando el sol, el mar de nubes del valle se va disipando

el sol se adueña de los valles
llego a la collada que da vista a la Mata de Monteagudo y al subir un poco mas el paisaje se empieza a agrandar y el horizonte esta mas lejano

 Desde las laderas de Peñacorada 

Un poco mas arriba y ya se ven los macizos de los Picos de Europa

Ya se ven los Picos
Cada vez la ladera se va poniendo mas y mas empinada, miro hacia abajo y veo una mancha blanca que es mi coche, parece un "micromachine"

Ladera de Peñacorada
Da la impresión de que la cima se va alejando y la ladera no acaba nunca, pero por fin llego a dar vista a la planicie de la meseta

Pico Corbero (Peñacorada)
 La cima esta aquí mismo solo falta el ultimo esfuerzo y ya veo toda la cresta del macizo desde arriba

Crestas de Peñacorada

Y por fin estoy en lo mas alto, mis ojos quieren grabar todo lo que tienen delante

Cima de Peñacorada
Una vez en la cima doy cuenta del chorizo de la tierra que es mi fiel compañero en la montaña y unos tragos de vino, para entonar el cuerpo y después me dedico a contemplar el paisaje.
Hacia el sur la meseta, con los ríos Cea y Esla como dos lineas paralelas discurriendo hacia el sur.

Vista al sur desde la cima

Al este la montaña palentina con el Espigüete destacando sobre el resto

Vista hacia el este
hacia el oeste dominan las crestas del macizo con el fondo de la montaña occidental leonesa

Mirando al oeste
y por ultimo al norte, la montaña es la protagonista, las cimas cántabras y asturianas ponen el telón de fondo tras un mar de cimas de todos los tamaños

Mirando al norte
con un poco de zoom se aprecian perfectamente los dos macizos de los Picos de Europa

Picos de Europa desde Peñacorada
ya va siendo hora de volver, me esperan para comer y no es cuestión de hacer esperar.
Según inicio la bajada casi da vértigo mirar, mi coche que antes era una macha ahora solo es un punto allá abajo

ladera norte desde la cima
la bajada es casi como un descenso por una pista negra de esquí hasta alcanzar las colladas mas bajas, que entonces suaviza mucho y ya solo queda un paseo

Los últimos metros
cuando llego al coche, cansado pero contento, miro hacia arriba y solo me queda decirle a la montaña -gracias preciosa, que buena mañana hemos pasado juntos-

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