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jueves, 2 de septiembre de 2010

A orillas del Esla



Este verano he pasado unos días en Cistierna y he tenido la oportunidad de recorrer parajes por los que hacia mucho que no pasaba, algo que me encanta es pasear en bicicleta y pude hacer un pequeño paseo de unos 15 km entre ida y vuelta por la orilla del Esla, viendo los cambios que he sufrido este río en unos cuantos años.
Cistierna desde la circunvalación
El paseo empieza por la nueva circunvalación de Cistierna, aprovechando que esta terminada, pero sin inaugurar, tengo toda la carretera para mi y no he de atravesar el pueblo con todo el follón de trafico que suele tener en su estrecha travesía,
Saliendo por la última salida, se accede a la antigua pista de tierra que bordea el río, por ahí se puede llegar hasta Alejico sin necesidad de tocar carretera, únicamente los 2 km que hay desde el puente se Sabero hasta Alejico, que yo la recordaba de tierra y ahora está asfaltada, pero en estos km no vi ni un coche.

Alejico
Una vez en el pueblo me dirigí al lugar donde solíamos bañarnos, los chavales y no tan chavales de Aleje y Alejico y los que andábamos por allí de vacaciones

Si no recuerdo mal creo que le llamaban "el pozo de la verencia"
Ahora tal y como baja el río seria impensable meterse en el agua, entonces desde la roca que se ve bajo el agua, saltábamos como un par de metros hasta el agua, unos metros aguas arriba se podían coger cangrejos buceando y levantando las piedras para sacarlos, si llevabas gafas y tubo de buceo (hoy snorkel, si entonces digo ese palabro me tiran al pilón) las truchas venían curiosas a intentar mordisquear el cristal.
Aguas abajo sigue estando el puente colgante de Alejico

Puente de Alejico

 Y no pude resistir la tentación de cruzarlo

Puente colgante de Alejico
 Ya siguiendo aguas abajo se encuentran vertiginosos rápidos que ahora emplean como descenso de aguas bravas
Aguas bravas en el Esla

No pude dejar de detenerme en lo que era la playa de Santa Olaja, entonces era la zona de baño para los mas niños y donde se podía hacer acampada libre, hoy hay unas mesas y bancos de piedra en plan merendero, pero yo prefiero sentarme en la hierba descalzarme y sentirla en las plantas de los pies al mismo borde del agua

Playa de Santa Olaja

Pasando por debajo del puente de Sabero llegue a lo que antes era el lavadero de carbón de Vegamediana, hoy abandonado y lugar de esparcimiento para el ganado

Vegamediana

Desde aquí se me va la vista a la montaña, fijándola en Pico Moro

Pico Moro

 Sigo mi paseo río abajo y me fijo en el oxidado puente de hierro por el que en tiempos pasaba el tren que llevaba el carbón desde Vegamediana a la estación de Cistierna, ahora no se puede pasar ni siquiera andando

Puente de hierro de Vegamediana con los Rejos al fondo
 Ya desde aquí siguiendo por la orilla del canal que alimenta una pequeña central eléctrica paro a coger un poco de agua en la fuente del berro, antiguamente era un manantial y como no, a hacerle una foto a la roca que por su forma llaman del elefante
Fuente del Berro

Roca del elefante
Vuelvo a tomar la circunvalación a Cistierna esta vez en sentido contrario saliendo por el camino de servicio que sigue por la margen derecha del río
Cistierna
Desde este camino se puede ver alguna de las antiguas presas que empleaban los molinos
Represa de uno de los antiguos molinos del Esla
Siguiendo por el camino con algún pequeño repecho y divertidas bajadas al lado del espeso robledal que puebla estos montes llego al puente del mercadillo

Puente del Mercadillo
Por el cual atravesaban el río los antiguos peregrinos camino de Santiago que utilizaban la ruta Vadiniense, mucho antes que estuviese establecido el actual Camino de Santiago, ya que por estas latitudes no tenían encuentros con las tropas musulmanas que dominaban la zona por donde transcurre ahora el camino, al lado del puente existía un hospital de peregrinos, del que apenas quedan unos restos
Cruzando el puente vuelvo otra vez en dirección Cistierna
Puente del Mercadillo
 Por el camino de vuelta voy recordando como era el río hace unos años, antes de que cerraran el pantano de Riaño, era un río lleno de vida, en el cual convivía la gente, se hacían sus meriendas, se bañaban tanto niños como mayores y se podía disfrutar de sus truchas y cangrejos, en este viaje, no he podido ver ni una sola trucha y cangrejos ni soñarlo
Ahora es un río bonito de ver, muy fotogénico, pero la vida se ha alejado de él, ya solo queda para los turistas, que aquí en Catalunya llamamos "quemacus" por que cuando ven algo que les llama la atención se quedan boquiabiertos y exclaman, -mira que macu-

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