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viernes, 8 de octubre de 2010

En las nubes


Una tarde salí a dar una vuelta hasta Aleje y me metí por el valle de San Miguel, donde se encuentra la ermita del patrón del pueblo

Valle de San Miguel
.Por allí encontré un sendero que por la dirección que tomaba, me dio la impresión que me podía llevar hasta las laderas de Peña Rionda y Pico Moro, recordé que por ahí se encuentra el tejo de Argovejo, un tejo milenario, que hasta tiene su leyenda, de un pellejo de toro repleto de onzas de oro.

Al dia siguiente quería ir a ver el tejo, si de paso encuentro el pellejo, bingo; lo malo es que salio el día con una niebla espesa como puré de garbanzos. Como dicen por aquí, Peñacorada tenia la boina calada hasta los ojos.
Me acerque hasta el valle de San Miguel, la niebla seguía cubriéndolo todo

Valle de San Miguel


Como ya había visto por donde iba el sendero y esperando que la niebla iría desapareciendo según avanzara la mañana continué el camino.

La niebla se escurría de tal forma que iba quedando todo empapado, hasta las telas de araña que encontraba por el camino, haciéndolas brillar en medio de la penumbra, con todos sus hilos resaltados por las gotas de agua



Según gane altura el sendero desapareció y solo veía marcas hechas por el ganado, por las que iba siguiendo siempre ascendiendo, sin tener una noción muy clara de donde estaba exactamente, hasta que de repente apareció sobre mi unas rocas que no sabia que eran.
Después me di cuenta que era el Roscas, me encontraba bastante mas alto de lo que pensaba y mas hacía el norte

Pico Roscas
Pero la niebla seguía cubriendo todo a mi derecha,
Pico Roscas
 Los picos se dejaban entrever como fantasmas entre le niebla

Pico Moro

hasta que el sol comenzó a ganar la batalla

Castil de la Mula 

Ahora al ver los picos ya tenia idea de donde me encontraba así que decidí seguir adelante hasta la collada para tener una mejor visión del panorama

Valle del Esla bajo la niebla

El paisaje empezaba a ser un regalo para la vista, pero al coronar la collada era ya todo un espectáculo el que la naturaleza estaba representando ante mis ojos.

Collada del roscas

Por el otro lado de la collada, la niebla llegaba todavía hasta arriba, pero en pocos minutos empezó a bajar

Collada del Roscas

Sentía un sensación difícil de explicar, el cielo de un color azul intenso, el viento estaba totalmente en calma, el sol mantenía una temperatura muy agradable, el silencio dominaba todo, solo oía mis pisadas robre la hierba seca.
Quise subir a la ladera que quedaba a mi izquierda para tener una mejor visión del paisaje que me rodeaba.
Mirando hacia atrás, por donde había subido, por encima de las nubes, asomaban Peña Rionda, Pico Moro, Peñacorada, el alto de Sotillos

mirando al sur
Al otro lado el mar de nubes era espectacular

El Mampodre sobre un mar de nubes
 Las Pintas se alzaban majestuosas ante mis ojos, por encima de las nubes

Peña las Pintas
Y el espectáculo de picos y nubes que tenia delante de mis ojos, me hizo pensar que algo bueno he tenido que hacer en esta o en otra vida para tener semejante premio.

Roscas sobre las nubes
Me quede un rato contemplado el paisaje mientras las nubes cada vez iban quedando mas bajas.
Volví a bajar a la collada, allí había dejado la mochila y con tanta maravilla junta me habián entrado ganas de pegar un bocado




Roscas
Las nubes se iban disipando poco a poco y mientras almorzaba iba escudriñando por las laderas, a ver si encontraba lo que había subido a buscar, y efectivamente allí estaba, justo debajo de Peña Rionda pude ver el tejo milenario.

Tejo milenario bajo Peña Rionda
Por el valle las nubes también se iban disipando

Pico Moro con Peñacorada la fondo

 También hacia Crémenes se podían ver ya todos los picos bajo un cielo azul entelarañado por algunas nubes para contrastar con el azul

Collada del Roscas

Ya se podía ver Crémenes en el fondo del valle, a orillas del Esla

Crémenes

Había perdido la noción del tiempo y cuando me di cuenta de la hora comencé el descenso hacia Aleje echando de vez en cuando la mirada hacia los picos y hacia el tejo

El Roscas, la Rionda y el Moro
Al fondo ya se ve Aleje

Aleje
 Y me doy cuenta que desde aquí tengo una vista privilegiada del tejo, me despido de él, pero con un hasta pronto, volveré quiero hacerte un primer plano y estar al lado de algo vivo que ha sobrevivido unos 2000 años, lo que habrá visto el arbolito.

Peña Rionda con su tejo

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